domingo, 15 de junio de 2014

Ohne Titel

Maldita impotencia, necesito soltarme escribiendo, aunque no sepa exactamente que escribir... Vuelvo a confesar más cosas. Al escribir este blog me alivio y me desahogo un montón, y más aún al ver que la gente se molesta en leerme. Intento preocupar lo mínimo posible a la gente que quiero, pero a veces no queda otra. Siendo sincero, no estoy bien, nada bien. Tampoco estoy lo mal que he llegado a estar, pero me siento vacio. Si, esa es la palabra, vacio. Se que hay gente que me quiere, pero no está aquí a mi lado para demostrarlo. Y yo estoy rompiéndome la cabeza y haciendo lo que puedo para que pueda juntarme con esa gente. He llegado a un momento en el que la impotencia me supera, en el que yo ya he hecho todo lo que podía hacer, todo lo que tenía que hacer (aprobar, comportarme... esas cosas de un adolescente...) y sigo sin recibir nada a cambio. No se... No soy tan malo, creo yo.

Lo pienso detenidamente, no es la primera vez que me siento así, ni será la última. He llegado a tener malas rachas realmente por estar así, vacío, sin sentimientos, solo... Sobretodo antes, cuando no me veía en el futuro ni nada. Ahora se que lo tengo, al igual que un pasado. Pero la espera se hace interminable, acompañado se haría más amena, la verdad, pero ya no se que más hacer. Nunca se me ha dado bien relacionarme con la gente, y aunque lo intente, y salga bien un día o dos, para el tercero estas personas ya se han olvidado de mi, o simplemente después de darles una oportunidad para conocerme no caigo bien. No sé que será, sinceramente. Parte de la culpa la tengo yo, lo se... Pero me parece que me merezco más de lo que tengo ahora, en mi opinión. Tal vez sea un incorformista, se que tengo mucho más que alguno; vacaciones, un ordenador por el que escribo, comidas todos los días, familia cercana y una novia, aunque sea lejos. Pero el entorno va a ser lo que marca tu vida, y la gran mayoría de la gente que he conocido está en bastantes mejores condiciones.

O hay gente que, simplemente, no le importa no tener algo, o le da igual su situación. Pero a mi no, a mi siempre me ha preocupado y me ha dolido estar como estoy. No ha tenido que ser nada agradable tener a un hijo como fracasado en los estudios, sin amigos y muy desobediente en tiempos, Se que esto sobretodo a mi madre le afecta, aunque no me lo diga, siempre se ha preocupado por mi. Y yo por ella, aunque como hijo cuesta demostrarselo en palabras o en actos. Pero básicamente por ella, por mi familia cercana (mi tío, mis abuelos...) y por Hikari sigo aquí, quejándome, pero sigo entre todos ellos.

No se como llamar a lo que estoy contando hoy, es como algo que voy improvisando y suelto, porque lo necesito. A veces pienso que estos problemas internos que tengo no se van a solucionar. No se que Eik prefiero, el de antes o el de ahora. Al de antes le importaba una mierda todo, pero al menos vivía sin pensar. La ignorancia a veces tiene que ver con la felicidad. Pero ese Eik no traía nada bueno, solo preocupaba. El de ahora es más atento, se preocupa más y hace las cosas como hay que hacerlas... Pero sigue obteniendo los mismos resultados del exterior que antes... Y ahora me pregunto todos los días ¿y ahora que hago? Volveré a pedir cita en un psicólogo seguramente (privado si es necesario), para que me haga un seguimiento y me diga que cojones me pasa.

Siento las faltas de ortografía, las de coherencia, etc... He improvisado demasiado, y puede que algún día borre este ''capítulo''. Y como no se me ocurre título, lo llamaré ''Ohne Titel'', sin titulo.

-Eik Hrast, Runa (casa de mi tío). 15/06/2014

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