lunes, 6 de octubre de 2014

Hasta otra

Después de un buen tiempo fuera de este blog he llegado a demasiadas conclusiones. Jamás lograré cambiar el mundo ni la forma de ver la vida de las personas. Jamás llegaré a ser algo importante, ni haré lo que me gusta. Vivimos en un mundo en el que nos roban las ilusiones desde bien pequeños. Lo que no se puede, no se puede, y punto. No se puede hacer nada ante eso. Nos hacen rendirnos antes de intentarlo... ¿para que hacer esto? ¿de qué me va a servir después?

Vale, puede que nunca sea nada, ni nunca haga nada importante... Pero viviré feliz intentándolo. Estos últimas días he pasado de todo. Muy buenos momentos, y otros todo lo contrario. Es verdad que con el paso del tiempo he podido perder mi esencia y ahora mi visión se haya difuminado por rendirme ante las adversidades. Pero soy más feliz. Jamás estaré de acuerdo con la mayoría de la gente que me rodea, ni ellos conmigo. Estoy predestinado a ser como ser. Alguien de no muchos amigos, de ninguno importante más bien. Cada uno vivimos la vida a nuestra manera, y jamás podrá ser comparada a la de los demás. A veces deseo ver la vida por los ojos de alguien normal.

Creí que iba a haber más gente como yo, no la hay. Hasta con mi alma gemela, Hikari, tenemos alguna pequeña diferencia. Pero por lo general, no encontraré a nadie que me entienda a la perfección. Y por eso he pensado en cerrar este blog por una temporada. Media semana pasada la pasé en la cama tirado, entre estar enfermo y sin fuerzas de levantarme. Y entre unos estudios en los que me quiero empezar a aplicar y unas rutinas distintas... va a ser lo mejor.

Por una parte soy más feliz. Por la otra estoy aún más agobiado con mi vida... No soy feliz con mi día a día, lo sé, lo admito. Son las personas y ciertas cosas puntuales las que me hacen sacar una sonrisa (cosa que antes ni ocurría, así que es un paso). Sigo sin salir por ahí, pero ya me da igual. Pero he aprendido que la vida hoy en día es así. La gente casi nunca va a ser feliz con lo que hace día a día. La gente madura al menos. He madurado lo suficiente para muchas cosas, cuando aún me quedan tantos años para disfrutar... Tantos años que debería haber disfrutado y no he podido. No me han dejado, ni mi propio interior ni el entorno. Tuve una infancia difícil, pero la inocencia me hacía feliz. Ahora tengo una juventud difícil también, pero las preocupaciones me matan. Y sin ninguna gana, a clases de inglés a la tarde que voy, y mañana a clase normal, y pasado a ambas cosas, y el jueves... ¡IROS TODOS A TOMAR POR CULO!